sábado, 29 de enero de 2011



En lo aberrante encontramos deleite y placer en lo más detestable. 
Cada día descendemos un paso al infierno, sin horror, entre tinieblas que apestan.


C. Baudelaire


jueves, 6 de enero de 2011



No me dejes caer en la tentanción.
Y líbrame del mal.
Amén.

jueves, 11 de noviembre de 2010

De los monstruos que no marchan



El deseo es un mar profundo,
que te engulle y ya no te deja marchar.


No puedo olvidar la arruga en la piel curtida,
el frio, en la piel muerta,
la calidez, en la piel femenina,
ni la suavidad, en la inocente.
La deformidad de la piel malhecha,
el pecado en la piel prohibida.

No puedo acallar a los monstruos que rugen,
a los recuerdos que emergen,
ni a la decadencia que irrumpe.

Sentí una vez el deseo. 

Ya no lo puedo olvidar.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Estocolmo era un sueño



El miedo es erótico.
El dolor también.

La mezcla perfecta de ambas lleva al enamoramiento sexual.
A la entrega total a aquel que lo representa.
El Amo, mi Amo.

Soñaba que en el paraiso onírico estábamos los tres.
Él recostado sobre una duna de arena
y nosotras dos entregadas a darle placer
entre labios, lenguas y caricias.

No es descriptible la entrega del enamoramiento fatal.
Con el mismo desenfreno de un síndrome de Estocolmo,
el cerebro destierra lo moral y aprendido hasta ahora.
Se centra en el placer, trata de repeler el dolor. 
Intenta no sucumbir al miedo.
Y entre medio, ambas sensaciones se funden, sin poder
diferenciar apenas aquella que empieza de la que acaba.

Mientras ella trataba de arrancar fervorosamente
los botones de su pantalón, la mano de Él agarró
sus párpados, delicadamente,  mientras con fuerza tiraba 
hacia arriba para levantarla.
La uña se clavó en la zona sensible, y cuando ella
levantó la vista le vió a él sonriendo. Miedo.
Silencio, dolor y sangre en la uña.
Él mira excitado el silencio, la penitencia.
Ella se excita de ver la cara de satisfacción.

- No me tengas miedo - dice él.

- Lo lamento Amo, adoro tenerle miedo.
En ello va mi placer.

Fotografía: Jan Saudek

sábado, 11 de septiembre de 2010

En el país de las maravillas...




...ardiendo de curiosidad, 
se puso a correr tras el conejo por la pradera, 
y llegó justo a tiempo para ver cómo se precipitaba 
en una madriguera que se abría al pie del seto.

Un momento más tarde, Alicia se metía también en la madriguera,
sin pararse a considerar cómo se las arreglaría después para salir.
Al principio, la madriguera del conejo se extendía en línea recta 
como un túnel, y después torció bruscamente hacia abajo, 
tan bruscamente que Alicia no tuvo siquiera tiempo 
de pensar en detenerse y se encontró cayendo 
por lo que parecía un pozo muy profundo.
 
O el pozo era en verdad profundo, o ella caía muy despacio, 
porque Alicia, mientras descendía, tuvo tiempo sobrado 
para mirar a su alrededor y 
para preguntarse qué iba a suceder después. 
Primero, intentó mirar hacia abajo y ver a dónde iría a parar, 
pero estaba todo demasiado oscuro para distinguir nada.

(...)
¿No acabaría nunca de caer?
- Tengo que estar bastante cerca del centro de la Tierra -, pensó. 

Alicia en el País de las Maravillas, L. Carroll.

jueves, 29 de julio de 2010

Bondage

http://www.javier-guerrero.com/MAD.html

Cuando veo esto, me vienen a la cabeza,
además de otras cosas... la frase de
mi amigo Dexther:
" Las cuerdas que te atan, sostienen mi vida".

miércoles, 28 de julio de 2010

Volver al camino...

Que el tiempo pone todo en su lugar...
es algo que no se entiende hasta que no te pasa.
Y ahora lo veo... en mis propias carnes.
La diferencia de quién era hace un par de años
y de quién soy ahora mismo.
Con la mente más asentada,
la dignidad recuperada
y un poco más de madurez,
me siento bastante completa
emocionalmente.

Llegué a este mundo con ganas de comérmelo.
Con el frenesí de los caballos desbocados.
Y aún dándome los mismos golpes de la misma
manera y sin piedras ya con las que tropezarme,
no hubo salvación, hasta que no caí en lo más profundo.
En la decadencia encontrarás la salvación...

Fui una inconsciente, y me arrepiento de algunas cosas.
Conste que de muchas otras no...
pero bueno, no es momento de lamentarme.
De los golpes se aprende, baby.
Y esa es la única verdad posible.

El caso es que conocí a mi actual pareja y Amo.
Y me devolvió toda la consciencia que perdí
en aquellos meses... y me hizo crecer.
De todas las maneras de las que puede crecer
una persona.
Y ahora... con los ánimos más calmados
y la consciencia de saber donde empiezo y acabo,
volvemos de nuevo al mundillo "público".

Es lo malo de los vicios...
que una vez los descubres es casi imposible
desquitarse.
Y esto era algo a lo que no me apetecía
renunciar.
Sigo siendo yo... la misma...
la melissita inconsciente y retorcida
que cepillaba su cabello una y mil veces
antes de irse a acostar...
la diferencia es que ahora voy por el buen camino
y tengo a mi lado al mejor guía
que pudiese desear,
para retomar mi descenso a los
deseos más oscuros...
acompañada de su mano.



En fin... que nos vamos viendo.
Por aquí o por allá.